¡Los chiringuitos «socialistas» de la derecha! La competencia desleal que PP y FORO imponen a la hostelería con el Paseo Gastro

hace 3 meses · Actualizado hace 3 meses

Gijón

El gobierno municipal de PP y FORO vuelve a sacar pecho anunciando el "éxito" de solicitudes para el Paseo Gastro de la Semana Grande. Sin embargo, tras esta fachada de promoción festiva y de "escaparate gastronómico" se esconde una auténtica cacicada de planificación centralizada propia de la izquierda más rancia.

Lejos de fomentar el libre mercado, el Ayuntamiento se erige en un planificador supremo que reparte privilegios en la vía pública, perjudicando directamente a los hosteleros que pagan religiosamente sus alquileres, locales e impuestos durante todo el año en Begoña y los Jardines de la Reina.

Para entender el daño de esta medida intervencionista, debemos aplicar la máxima liberal de analizar "lo que no se ve". Lo que se ve son las 20 casetas instaladas por el Ayuntamiento y el bullicio festivo. Lo que no se ve es la merma de ingresos de los negocios tradicionales de la zona, que sufren una competencia artificial patrocinada desde las instituciones.

Como advertía el economista Frédéric Bastiat, estamos ante un claro caso de "expoliación legal": cuando la ley perpetra, en beneficio de unos ciudadanos y en detrimento de los demás, un acto que genera una profunda injusticia y desigualdad en las condiciones de competencia. Se utiliza el espacio público, mantenido por el esfuerzo de todos los contribuyentes, para regalar una posición de inmensa ventaja comercial a unos pocos elegidos.

Se celebra que hay 36 solicitudes para solo 20 casetas y que el Ayuntamiento "comunicará mañana el reparto definitivo". Aquí es donde asoma la verdadera naturaleza totalitaria de la medida. Al otorgar estas casetas, el gobierno municipal decide quién hace caja y quién no, creando una nueva jerarquía de privilegiados impuesta por el aparato de la administración.

En un mercado libre y sano, el éxito de un empresario depende exclusivamente de su capacidad para satisfacer a los consumidores ofreciendo mejores productos o precios más competitivos. Sin embargo, la intervención de PP y FORO transforma la competencia económica en un burdo cabildeo burocrático.

Como explicaba Ludwig von Mises, en un sistema donde el Estado interviene caprichosamente, al hombre de negocios "le conviene más buscar la ayuda de quienes detentan el poder público que dedicarse exclusivamente a satisfacer las necesidades de los consumidores". Los negocios aspirantes saben que su rentabilidad no dependerá de competir en igualdad de condiciones en sus propios locales, sino de salir victoriosos en la lotería burocrática del Ayuntamiento.

La auténtica receta liberal no pasa por que el Ayuntamiento organice eventos gastronómicos compitiendo deslealmente con sus propios ciudadanos, asumiendo el papel de promotor de hostelería. Como bien establecen los principios liberales para la administración local, las administraciones públicas no están diseñadas ni concebidas para prestar servicios que, por su naturaleza, constituyen una actividad estrictamente empresarial.

Si esta coalición de "centro-derecha" creyera realmente en la libertad económica, dejaría de jugar a ser el comité central planificador del ocio gijonés. La solución es sencilla: bajar radicalmente los impuestos y las trabas burocráticas a toda la hostelería gijonesa durante todo el año, permitiendo que sean los propios empresarios, desde sus legítimos locales comerciales, quienes ofrezcan libremente sus productos a los miles de visitantes. Todo lo demás es, simple y llanamente, socialismo de amiguetes.

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