Un vecino de Ribadesella ha sido condenado por el Juzgado de lo Penal nº2 de Gijón a diez meses de presión por el abandono de una perra a la que hubo que amputar una pata por una fractura sin tratar.

Agentes de la Guardia Civil rescataron al animal tras el aviso de los vecinos. El hombre tenía a la perra en un recinto vallado de Serín sin comida ni agua, presentando deshidratación y desnutrición. Tampoco tenía un lugar donde resguardarse de la lluvia o el sol. La perra tenía una infección en la pata trasera derecha, que tuvo que ser amputada.

Actualmente, el animal se encuentra en la protectora de animales de El Trasgu. El fallo  dictaminado no es firme y admite recurso.