Un espectáculo de más de 1.600 kilos en más de 4.700 unidades pirotécnicas de fuegos artificiales llenó de ruido y color el cielo de Gijón en la Gran Noche de los Fuegos Artificiales, evento central de la Semana Grande gijonesa. Un espectáculo que se pudo disfrutar desde las dos bahías a pesar de la falta de tiempo y el amenazante ‘orbayu’ inicial.

Durante algo más de 25 minutos el público podrá ver una crisamentos, dalias, lluvias de crackers,…  pero las novedades de este año fueron palmeras que terminarán en una lluvia de estrellas de color dorado, una fase de girasoles, un conjunto de intermitentes y otro de sauces, así como unas ruedas de lentejuelas amarillas. El espectáculo tuvo un inicio más rítmico y ruidoso que el del año pasado.

La «apoteosis final», además de su gran estruendo, albergó novedades personalizadas para este espectáculo que este año no tendrá ninguna temática específica.